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Mo Gawdat ha pasado buena parte de su carrera en tres de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo: IBM, Microsoft y Google. Actualmente es el director comercial de Google X, uno de los laboratorios punteros, que está determinando los avances que seguirán las tecnologías. Entre los proyectos que la empresa ha revelado encontramos: coches sin conductor, las famosas Google Glass, el Proyecto Loon, que presta servicio de Internet por medio de globos en la estratosfera, cucharas antitemblor para pacientes con Parkinson y redes neuronales para el reconocimiento de voz y la visión artificial, entre otros.Después de investigar durante doce años sobre la felicidad, Gawdat desarrolló un algoritmo para restablecer el estado de felicidad cuando un suceso nos descoloca. Este algoritmo se vio sometido a una dura prueba cuando su hijo Ali murió repentinamente en 2014. A raíz de este hecho escribió el libro El algoritmo de la felicidad (Zenith, 2018).

Ser feliz parece fácil cuando, como Gawdat, uno tiene todo lo que desea, éxito y dinero.

Gawdat utiliza el archiconocido ejemplo del vaso con la mitad de agua para explicar su teoría. El secreto no es verlo medio vacío o medio lleno, como se suele decir, sino aceptar con gratitud el agua que tenemos.

Además, hay diferencia entre estos dos estados que suelen confundirse en el mundo actual: diversión y felicidad. La primera consiste en momentos pasajeros de euforia que camuflan nuestro verdadero ánimo. Mientras, ser feliz es un estado permanente y factible cuando se abandona la utópica creencia de que todo lo que deseamos es alcanzable: La felicidad es ese estado pacífico y satisfecho en el que te dices: Me gusta el mundo tal y como está.

Lo de Gawdet es la versión actualizada de un estado que los filósofos ansían desde siempre. Sócrates ya decía que el secreto de la felicidad no se encuentra en la búsqueda de más sino en disfrutar con menos. Mientras, Séneca calificaba de sabio a quien se contentaba con su suerte.

Pero, según los estudios de Gawdat, su fórmula tiene base científica. Al inducir al cerebro a percibir la realidad a través de su ecuación, se neutralizan los siete puntos negativos que éste tiene por naturaleza: filtrar, asumir, memorizar, predecir, etiquetar, emocionarse y exagerar. De este modo se alcanzaría la felicidad: vivir en plenitud aceptando tus propias circunstancias.

Todo esto lo recoge su libro Solve for Happy , que acaba de publicar en EEUU. Con él bajo el brazo, sin traje y corbata de firma, y vestido con su camiseta favorita de Pink Floyd, ahora se dedica a difundir esta fórmula mágica. Quiere conseguir 10 millones de personas felices en todo el mundo. Sus vídeos arrasan en las redes sociales y uno de ellos, de Channel 4, ya multiplica por cinco esa cifra.

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