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Muchas organizaciones padecen ambientes tóxicos, esto hace que los empleados pierdan el entusiasmo y culpen a la cultura de la organización sin siquiera pensar que son sus propias actitudes las que construyen esa cultura. 

Encontrar en el ambiente laboral personas que tienen comportamientos tóxicos, no solo afecta la productividad de los colaboradores, sino que los desgasta emocionalmente, apaga su vitalidad y genera estrés y malestar. Según un reporte de Deloitte, solo el 28% de los gerentes y dueños de empresas entienden realmente la cultura y el ambiente de sus compañías, esto evidencia la falta de importancia que se le da a este tema, cuando debería ser prioritario. En este proceso es clave contar con el área de recursos humanos.

¿Qué estrategias se pueden utilizar para evitar que los comportamientos tóxicos de las personas afecten nuestra estabilidad y entorno laboral?

De acuerdo con nuestro Bit, “Personas tóxicas- Empresas tóxicas”, lo dañino no son las personas sino las actitudes, pensamientos, emociones y comportamientos que perjudican tanto a quienes los experimentan como a quienes le rodean.

Hay dos factores que intervienen en nuestra percepción cuando definimos que una persona tiene actitudes tóxicas: la compatibilidad y la adaptabilidad. Es importante tener esto en cuenta para no catalogar erróneamente a una persona como tóxica cuando lo que ocurre, en realidad, es que nos cuesta relacionarnos debido a las diferencias entre nuestras personalidades.

La clave es la cultura organizacional

La cultura organizacional es el conjunto de hábitos, costumbres, experiencias, creencias y valores que define una empresa para promover un ambiente laboral sano, en el que se propicie el desarrollo individual y grupal de los colaboradores tanto a nivel laboral como personal.   

Es importante que esta cultura organizacional tenga dentro de sus valores el apoyo. Las organizaciones que cuentan con una cultura de apoyo se caracterizan, entre otras cosas, por presentar los siguientes factores: 

  • Los jefes también son líderes.
  • Existe el reconocimiento.
  • Hay convivencias institucionales.
  • Fluye la comunicación en las reuniones.
  • Hay actividades que nutren la amistad profesional.
  • El tiempo dedicado al trabajo es adecuado.
  • Las iniciativas para enriquecer el cargo son escuchadas.
  • Hay formación técnica y desarrollo personal.

¿Quieres saber si tienes en tu empresa una cultura organizacional tóxica?

La cultura de la empresa es difícil de cuantificar, sin embargo, se pueden medir ciertos aspectos. A saber, liderazgo, comunicación, bienestar, medio ambiente y visión de la empresa. Estas características pueden mostrar si una empresa está en buenas condiciones o no.

Para ayudarte con lo primero y es saber qué tan bien o mal está tu compañía hicimos un sencillo test que te permitirá averiguar si tu compañía tiene (o podría tener) una cultura tóxica.