fbpx

Uno de los retos de recursos humanos es reducir las situaciones que generan estrés entre los colaboradores afectando su salud y sus relaciones. Y una forma de responder a este desafío es la salud nutricional.

El estrés laboral influye en los hábitos de alimentación, altera el nivel de apetito, genera malestares estomacales, y puede provocar insomnio, todo derivandose en padecer estrés crónico y enfermedades relacionadas con la alimentación. Ahora, sabemos que la empresa no decide cómo se alimentan sus empleados, sin embargo estos hábitos influyen directamente en el rendimiento de los equipos y acá te daremos una breve guía para identificar esto en tus equipos y cómo entrar a mejorarlo

No solo hablamos de los alimentos en sí o la dieta que cada persona elija seguir, el estrés se ve impactado por el horario, el tiempo que se dedica a la hora de comer, número de comidas al día, incluso, el lugar en el que deciden alimentarse. 

Te puede interesar: Las siete virtudes del bushido (disciplina samurái) que debes aplicar en las empresas

Entonces, ante el reto de recursos humanos de disminuir las situaciones que generan estrés, hablemos de algunas formas a través de la salud nutricional que pueden ayudar a este propósito.

¿Cómo combatir el estrés?

Te vamos a compartir algunos tips de alimentación para empoderar a los colaboradores en el control de su salud nutricional

Son pequeñas acciones para fortalecer el organismo y mantener un cuerpo sano, dos aspectos fundamentales para responder de forma adecuada a situaciones en un entorno laboral

No omitir ninguna comida

En la actualidad es muy probable que se corra el horario de una comida, las tareas, reuniones, compromisos o cualquier otra situación pueden provocar que incluso esa comida sea omitida. Esto conlleva a una disminución de energía necesaria para el cuerpo, causando somnolencia y falta de concentración.

Es un estado que afecta emocional, mental y corporalmente al punto de dejar más vulnerable a una persona ante una situación de estrés laboral.

Consumir frutas y verduras

Estamos seguros que no es la primera vez que lees esta recomendación, todos los profesionales de la salud coinciden en todos los beneficios que da incluir frutas y verduras, especialmente, las que son ricas en vitamina C. Estas ayudan a combatir los radicales libres que se forman por el estrés y a proteger a las células del desgaste de la tensión.

Ahora, las verduras de hoja verde son ricas en vitamina B, lo que ayuda a que el sistema nervioso esté en equilibrio.

Alternar las fuentes de proteína

Todos los alimentos tienen propiedades únicas, por eso, variarlos en la dieta permite que el cuerpo reciba los nutrientes que necesita, especialmente, el sistema nervioso. Si consumes tres días a la semana pollo; dos días, pescado; y los otros dos, carne de res, obtendrás los beneficios de cada una de estas proteínas.

Mantén el cuerpo hidratado de forma correcta

A diario, el cuerpo pierde 1,4 litros de agua, así que aunque no se sienta sed, si la persona no consume agua de forma suficiente, el sistema nervioso sufre un desequilibrio y reacciona a cualquier estímulo.

Te recomendamos leer: ¿Cómo debería ser la cultura organizacional de una empresa? Te ayudamos a averiguar el estado de tu compañía

Por lo que, es ideal consumir pequeños sorbos en el transcurso del día, que sumen al menos 1,8 litros de agua.

Moderar el consumo de grasas saturadas

Las grasas pueden ser muy engañosas, se pueden consumir en exceso sin estar consciente de esto y pueden generar mayor irritabilidad. La sugerencia es no abusar de alimentos como la mantequilla, mayonesa, el aceite en la cocción y preparación de comidas, quesos amarillos y embutidos. 

Salud nutricional: alimentación y ansiedad

Sí, la ansiedad no solo es impactada por situaciones, problemas, crisis o experiencias, la alimentación también tiene un papel en este escenario. Así que iniciemos respondiendo esta pregunta.

¿Cómo la ansiedad y la alimentación están relacionadas?

El cuerpo humano recibe de ciertos alimentos una sustancia que no puede producir por sí mismo: el triptófano. A través de este es que puede sintetizar neurotransmisores que regulan el estado de ánimo. Impactando el sistema nervioso y alterando algunas emociones.

Ahora, es natural que el cuerpo experimente distintos niveles de ansiedad, pero es importante que los profesionales aprendan a canalizarla de alguna manera: puede ser a trvés de deportes, consumo de tabaco, y por supuesto, comida. 

Por ejemplo: food craving. Ese momento en el que de repente la persona siente una necesidad de comer algo en especifico, y el antojo suele ser un dulce, chocolates, golosinas, helado, etc. A esto se le conoce como hambre emocional, realmente no hacía falta más alimento, es solo el cuerpo manifestando las emociones a través de esta sensación.

Hambre emocional

Antes de hablar sobre cómo combatir la ansiedad desde la salud nutricional, es importante saber diferenciar el hambre fisiológica y el hambre emocional. La primera manda señales de menor a mayor intensidad, llega al punto de sentir unos ruidos en el estómago que indican que el cuerpo necesita energía y envía alertas para ingerir alimentos.

También, se caracteriza por dar una sensación de satisfacción una vez se haya consumido alguna comida. Por otro lado, el hambre emocional, aparece de forma súbita, y solo se satisface con ese alimento en específico del que se está antojado. 

¿Cómo tu equipo puede controlar la ansiedad?

Existen varias tácticas que puedes recomendar, y seguramente ya has escuchado, como hacer ejercicio por lo menos 30 minutos diarios, que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, suma grandes beneficios al cuerpo.

Artículo relacionado: Equipos efectivos: el as bajo la manga para alcanzar resultados en tu negocio

Sumado a ello, una alimentación que permita que el cuerpo esté en equilibrio, sin deficiencias en nutrientes y que pueda producir la cantidad necesaria de neurotransmisores que regulan el sistema nervioso, para que la ansiedad no se presiente por falta de ellos. 

Ahora, en el caso del hambre emocional, tenemos algunas recomendaciones prácticas:

  • Alimentos frescos como verduras en bastones, con limón o gotas de naranja, ya que los cítricos ayudan a recibir antioxidantes que mejoran las respuestas a la tensión emocional.
  • Frutas en piezas, el plátano tiene una buena cantidad de triptófano y es práctico, pero también pueden optar por la manzana, pera, naranja y toronja.
  • Los sabores fuertes como el chocolate amargo mayor al 65% es suficiente para que el cerebro reciba el sabor a dulce y sacie la necesidad.
  • Si el hambre demanda una galleta, los cereales de calidad son la solución, por ejemplo galletas de avena que no estén cubiertas con chocolate, o contengan un relleno lleno de azúcar.

Síndrome de burnout

La Organización Mundial de la Salud ha reconocido el síndrome de burnout como una enfermedad de manera oficial, y cómo toda enfermedad, tiene sus signos y síntomas que permiten identificar qué está pasando en el organismo.

Antes de hablar sobre la salud nutricional y esta enfermedad, primero conozcamos sus síntomas y cómo afecta en la vida cotidiana. Este padecimiento genera alteraciones en cinco ámbitos diferentes:

Emocional y afectivo: 

Sentir irritabilidad, fastidio, enfado, estar agobiado sin ningún motivo aparente, además de sufrir un mayor grado de nerviosismo.

Ámbito cognitivo:

Pensarse incapaz de desempeñar un rol o actividad, estar muy inseguro sobre la capacidad intelectual o una baja autoestima son señales de alerta.

Ámbito actitudinal:

Estar apático, hostil, sentir poco o ningún interés por las cosas, o hasta culpar a los demás por alguna situación, son algunos de los síntomas que se le atribuyen a esta enfermedad.

Ámbito comportamental:

Cuando una persona siente la necesidad de consumir de forma excesiva café o tabaco, o incluso preferir el aislamiento laboral, son señales de este padecimiento.

Ámbito fisiológico:

Padecer de insomnio, experimentar cambios de apetito, provoca gastritis o irregularidades en el ciclo menstrual de las mujeres.

El burnout es capaz de modificar los ritmos biológicos de un organismo, los cuales ya están establecidos de forma autónoma. Por ejemplo, un cuerpo sin esta enfermedad, puede alimentarse de forma regular, controlada y tranquila.

Por el contrario, si la persona padece de burnout puede sufrir de hambre la mayor parte del día, o por el contrario, generar ayunos de muchas horas, cambiando el ritmo biológico habitual y alterando la concentración y productividad.

Además, el burnout también afecta el sueño, y en consecuencia, la alimentación, pues la persona no tiene un descanso reparador, el cuerpo sigue produciendo jugos gástricos, los cuales pueden dañar la mucosa gástrica si no se alimenta bien y llega la gastritis.

¿Cómo proteger a tu equipo del burnout?

Los hábitos de alimentación son clave en este punto, estos permiten afrontar de mejor manera los síntomas del síndrome y el desgaste que genera a nivel físico y emocional. Por eso, es importante que todos sepan y se tomen en serio las siguientes recomendaciones:

  • Establecer horarios de comida.
  • Cenar por lo menos dos horas antes de ir a dormir.
  • Mantener un ayuno nocturno de entre 8 y 10 horas.
  • Vigilar la calidad de los alimentos que consumen.

Ahora, aunque pareciera que la salud nutricional no tiene mucho que ver con la gestión de las empresas, sí es un aliado para combatir niveles bajos en concentración, productividad e incluso el interés de los colaboradores en los proyectos organizacionales.

En UBITS contamos con un curso sobre salud nutricional el cual te entrega herramientas para saber cómo involucrar a las personas de forma activa en su salud desde la alimentación, además encontrarás otros cursos para mejorar los beneficios y la integración de los empleados en la cultura de la empresa. Te invitamos a conocer  una demostración de nuestra plataforma.