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El mundo cambia rápidamente, justo en este momento podemos evidenciarlo con el COVID-19, que ha obligado a trabajar desde casa a un número record de personas y ha puesto en pausa a muchas empresas. A medida que tú y tus empleados se preparan para esta nueva realidad, fomentar una mentalidad de crecimiento y de adaptabilidad al cambio es una parte importante de la consolidación de la situación actual.

De acuerdo a Carol Dweck, las personas se pueden definir de acuerdo a su mentalidad. Existen los que creen que sus habilidades se basan en talentos innatos, y por lo tanto no pueden cambiar mucho, tienen una mentalidad “fija”. Y están los que creen que siempre puedes mejorar con trabajo duro, aquellos que consideran que el éxito se basa en el esfuerzo, esos, tienen una mentalidad de “crecimiento”.

Las personas con una mentalidad de crecimiento ven el fracaso como una oportunidad de aprendizaje y pueden recuperarse relativamente rápido, mientras que aquellos con una mentalidad fija ven el fracaso como un reflejo de su capacidad y, por lo tanto, hacen todo lo posible para evitarlo. Es por eso que a las personas con mentalidades fijas les gusta ir a lo seguro; como resultado, no suelen cambiar el juego en nuestro mundo.

Supera estos 3 obstáculos para desbloquear tu mentalidad de crecimiento

1. Falta de confianza

Cuando existe falta de confianza, es mucho menos probable que se abandone la zona de confort y se abra la posibilidad de correr riesgos. Existen varias tácticas para superar esto; por ejemplo, convierte las preguntas en declaraciones. En lugar de preguntar: “¿Soy lo suficientemente bueno?, ¿merezco estar aquí? Puedes decir: “Soy lo suficientemente bueno, me merezco estar aquí”. O intenta agregar la palabra “todavía”, esta palabra nos recuerda que estamos continuamente aprendiendo y mejorando. Entonces, en lugar de decir: “No soy un buen presentador”, puedes fomentar una mentalidad de crecimiento cambiando esa declaración a “No soy un buen presentador … todavía”.

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Finalmente, ten una lista de las cosas que haces bien. Cuando alguien te de comentarios positivos, escríbelos y déjalos donde puedas revisarlos con frecuencia. Estas fuentes regulares de afirmación contribuyen en gran medida a aumentar la confianza.

2. Miedo al fracaso

Temer al fracaso o evitarlo a toda costa es un indicador de una mentalidad fija. Cuando nos preocupamos por fallar, es poco probable que generemos ideas o tomemos riesgos porque no queremos defraudarnos a nosotros mismos ni a los demás.

Superar esto es difícil ya que a nadie le gusta fracasar, pero una estrategia efectiva es crear un pequeño ritual para celebrar los momentos de fracaso. En la improvisación, los actores hacen una “reverencia al fracaso” cuando algo no funciona; esto es un reconocimiento de que intentaron algo, pero bueno, no funcionó. Tiempo de seguir adelante.

3. Inercia

Esto es cuando tienes grandes planes y sabes lo que quieres hacer, pero parece que no puedes lograrlo. Tal vez quieras aprender una nueva habilidad, pero nunca logras inscribirte en un curso; o tienes una larga lista de tareas pendientes, pero nunca completas nada.

Una de las mejores maneras de superar la inercia es dividir un gran objetivo en pedazos chicos y completar una pequeña tarea cada día. Completar esos pequeños logros es un gran motivador para abordar lo siguiente. Las recompensas también pueden ser muy motivadoras; por ejemplo, una vez que completes tres tareas, recompénsate con un capuchino de tu cafetería favorita.

Cualquiera que haya logrado algo grandioso probablemente ha aplicado la mentalidad de crecimiento. Ya sea que quieras impulsar tu carrera, perseguir una nueva aventura o probar cosas nuevas, tu mentalidad hará la diferencia. Intenta decir sí a una cosa nueva esta semana y mira qué oportunidades se abren.